Pelicula "La casa de las dagas voladoras"
Una rara belleza al norte
Es la dama más linda de la tierra
una mirada de ella
y toda la ciudad cae.
Una segunta mirada
deja toda nación en ruinas,
No existe ciudad o nación
que haya sido más apreciada
que una belleza como ésta.
(Beauty song)
Era el medio día....
El semáforo dio rojo y un taxi frena frente a la muchacha a esperar el cambio de color.
Los ojos de ella se posaron en le dibujo perfecto; éste era el joven que conducía. Su cansancio se notaba, sus ojeras hacían que su tez blanca y sus claros ojos se resaltaran.
La muchacha reconoció la obra de arte que se encontraba frente y tuvo la extraña necesidad de parar el tiempo, observar y sentarse con una carpeta y un carbón a copiar las delicadas e iluminadas facciones de aquel hombre; ese hombre común, que sólo esperaba la luz verde para seguir su desconocido destino, al mismo tiempo que sus manos de porcelana, jugaba con su molesto cabello y acariciaba el suspiro que venía con la lenta hora.
Sólo la memoria de ella era la herramienta más accesible en ese momento; trató de grabar el rostro, el color, los detalles y sobre todo el cansancio de ese extraño personaje.
Su seriedad la hechizaba, su conformismo la cautivaba; ella creía poder leer sus pensamientos, escuchar sus mudas palabras, sentir que lo acobijaba para darle la paz que su máscara gritaba. Qué era lo que realmente sucedía en los sueños de aquel joven, ni ella ni las demás personas que pasaban lo sabían, quizás en el bosquejo de su rostro la muchacha lo descubriría.
Juegos en una noche de verano.
Hace calor, las vacaciones llegaron y se vendrán dos meses de juegos y risas.Mamá dice que tengo que esperar que el sol baje un poco más, ya que hace mucho calor y me hará mal; pero las mariposas que juegan en mi estómago y las energías que quieren salir de una vez, no me dejan estar tranquila en mi casa.
Tengo dos hermanos mayores, pero no están en este momento, sus asuntos sociales y laborales los tienen ocupado; sólo me queda esperar mientras la aburrida televisión me distrae con sus temas enredados y telenovelas cursis.
Llegó el atardecer y las voces de niños en el jardín, que me espera, se comienzan a escuchar.
¿Qué hora es? ¿El sol ya bajó? Escucho mi nombre, y el sonido del timbre suena y suena y nadie va a ver.
Mis ojos brillantes y mi felicidad que se liberaba en aquel lugar, escuchan un "¿quieres ir al jardín y jugar con nosotros?" y mis pies corrieron junto a estos niños entre los gigantes árboles que nos esperaban cada tarde.
Mis hermanos que yo adoptaba cada verano, era mi alegría para despertar cada mañana; amigos inseparables.
En cada aventura entre los árboles era la historia más mágica que podríamos a ver podido vivir. La imaginación era nuestra madre, mientras la luna nos observaba con ternura.
Los nervios de estar atrás de un árbol, mientras todo se escondían, eran los mismos cada día, sin perder el encanto y los escalofriantes pensamientos de susto que sentía mientras alguien buscaba.
Cantos y bailes eran los dueños de las noches de verano en aquel jardìn encantado.
Los juegos nos unían; eras uno solo, un niño gigante que solo quería jugar.
Resumen de una conversación con un extraño

Risas que cada tarde compartiamos con los demás en el salón, llegaron a nuestras manos aquella noche; pero estabamos soló tu y yo.
Un tierno abrazo se apoderaba del lugar mientras nuestros cuerpos se transformaban en seres desconocidos que nunca habian compartido una habitación.
El calor que nuestros rostros, que habian sentido muchas veces al ser rosadas, ya no era la misma; nos convertimos en dos personas extrañas que a travéz de un juego de labios trataban de conocerse.
Las llamas en tus manos aumentaba su calor; mi mente no dejaba que esta adrenalina se apoderara de mi cuerpo, teniendo una lucha constante entre la razón y la sensación; tus manos hacian que volara más alto cada segundo, sintiendo entre mis piernas viajar esas microscópicas aves que trataban de escapar por mis labios.
Era inevitable no dejarme llevar, pero las voces del salón me hacian volver a la realidad.
Ya, dejando de lado esos seres extraños, volvemos hacer los mismos; vuelven las risas y los brindis amistosos que en un principio nos trasladó a un mundo que soló eramos tu y yo.....
Velo Negro...
Las iglesias altas, que uno cree que nunca van a dar con el techo, me dan sensación de inseguridad y frio. Pero aquel día era acogedora y me mostraba una sonrisa agradable, que llegaba a cada rincón del lugar.
La iglesia se encontraba llena de gente vestida elegantemente, con colores que iluminaba la celebración tan esperada.
¡Llegó la novia! Gritaban los enanitos que jugaban entre las largas bancas de madera.
Un vestido color crema, que iluminaba, entró al templo, mientras se apoderaba de las miradas de los miles de peinados exóticos.
Las palabras del sacerdote y los cantos apagaron las voces de los invitados.
Los nervios del novio se mezclaban con los besos tiernos que le daba la novia; y a lo lejos, una voz familiar se oyó, y esté era acompañado por el sonido de una guitarra. Era una canción conocida por mí, que lleno mi cuerpo de sensaciones extrañas; mis ojos, que observaban la escena romántica, se hundían en un lago de recuerdos.
Al escuchar la tranquila melodía y el dramático canto, todo se volvía oscuro y los recuerdos color rosa, se envolvían en un frío y negro paraíso.
La desesperación de mis emociones, soltaron pequeños cristales negros que dibujaban ríos de alegrías angustiantes que quedaban marcadas en mi rostro confundido.
Los invitados que disfrutaban el encantador momento, no entendían la extraña tristeza que sentía; las sonrisas que habían en aquel lugar, disimulaban mis lágrimas que escuchaban atentamente la infinita canción.
Imágenes de bellos recuerdos jugaban en mi cabeza; éstas me desesperaban y me enloquecían. Las ganas de gritar salían a través de mis duras lágrimas, que sin poder controlarlas, florecían en mi rostro, hasta que los fuertes aplausos hicieron que volviera a contemplar la dulce ceremonia que consumía las sensaciones que sentí en ese momento.
