Recuerdos, recuerdos, recuerdos y más recuerdos...

jueves, 31 de diciembre de 2009

Dibujando

lunes, 28 de diciembre de 2009

El carbón empieza a hacer lo suyo en la tela y las personas de palitos comienzan a tener vida.
Una cuidad sería entretenida; con bailarines de tango, mimos, un poeta, una sirena, un pescador, una banda de jaz, un Romeo, un soñador, un intelectual, un viejito, unas comadres, un dormilón, gente tomando café...

Lloviendo palabras.

lunes, 21 de diciembre de 2009
El don de la palabra,
así le dicen algunos;
otros la llaman simple ideas
y hay quienes que lo reciben como regalos.

Estrellas fugaces
que hacen reír,
estrellas fugaces
que hacen florecer lágrimas.

Palabras que
nos llevan a un viaje;
que nos dan a conocer
tu mundo y el mío.


Difícil de decir en un principio;
ansiosas se muestran a continuación
y finalmente, con un rebelde suspiro
se liberan sin tener intención.

Canciones espontáneas
que muestran
lo que oculta tu caparazón
Canciones espontáneas
que sin querer se sueltan,
buscando una intención.

Consumiendo imaginación

sábado, 19 de diciembre de 2009
[+La palabra placebo es la conjugación en futuro indicativo de la primera persona del verbo latino placere, que significa: complacer.

+ Placebo es una intervención diseñada para simular una terapia médica, que no tiene un efecto biológico sobre una determinada enfermedad.
]


Qué sucede cuando el efecto placebo deja de funcionar y el ciego comienza a ver.
La verdad que esperaba no era lo que ella creía necesitar; ese día, cuan
do la realidad estuvo frente a sus ojos, pudo comprobar que el vino, que tantas veces soñó beber, no era dulce; que su emociones no explotaron como sucedía al imaginarse ese momento y la verdad, a pesar de ser agradable, no era lo que había dibujado.
Qué había ahora, después de saber que su presente parecía un vampiro q
ue desea ser civilizado y que sus dientes gritan por sangre humana; qué haría, después de saber que su única cura ya no le servía y aún peor, le provocaba un vacío, siendo este inmune a los efecto que ese fármaco, llamado imaginación, que tantas veces le dio y que en muchas ocasiones la acompañó en la espera de lo que ella creía necesitar.
La nueva realidad no era como las que mostraban las pastillas cada mañana, no era ni mala ni buena, sólo estaba frente al mundo ideal de un conformista.
Pero todavía quedaba una solución, volver a complacer su enfermedad consumiendo cada noche bajo la luna, las pastillas que la llevaría de nuevo a la espera de algo; que sólo en su fantasía existía y que en la realidad se encontraba oculta y que muchas veces tocó su puerta sin que ella se diera cuenta.

jueves, 17 de diciembre de 2009

“En la habitación se encontraba Matilde, seguía leyendo como lo había hecho durante la tarde y la lluvia la acompañaba mientras el olvido se hacía presente en el lugar. No sabía el tiempo que tardaría en eliminar esos pensamientos, estos estaban ahí donde los había dejado aquella mujer, sí, esa mujer que con su mejor cara colérica, le trajo las más cargadas nubes grises para esa tarde.
Todo esto acabaría cuando el equilibrio de su rutina volviera y llegara cuanta alegría había anteriormente en su hogar.”

Un segundo lejos de aquí

martes, 1 de diciembre de 2009

Tocando el suelo con cuidado, a puntas de pies para no tocar la realidad, comienza a rodar una película que sólo mis pensamientos la pueden ver.
Las nubes se hacen alcanzables, el vértigo se convierte en éxtasis y el sol es un amigo más con el cual se puede hablar.
Flotar sería perfecto, pero aquí sólo se permite volar entre mariposas que nacen desde uno, mientras la piel se vuelve vapor.
En esta historia estoy sola y termina con el descanso sobre el césped, que quiere ser plumas y el sol que se esconde en los cerros que fueron dibujados por niños que le es permitido soñar.
Quisiera refugiarme en este mundo siempre, sería reconfortable escapar hacia un lugar así, ese lugar que yo acaricio después de largas charlas con tus ojos y de juegos con tus manos cuando cae la noche.

Árboles Sangrados

sábado, 14 de noviembre de 2009

Me encantaba ir a ver la bella danza que manifestaban esos grandes árboles, que estaban cerca de la playa.Fui a oler el dulce aroma que soltaban, mientras todos se preparaban para la tarde en el mar. Me acosté en una banca para observar mejor los infinitos seres verdes que jugaban a mi alrededor; estaba incómoda, la banca era más larga, así que me corrí había atrás, pero un golpe en mi cabeza interrumpió el tierno momento.
Había chocado con unas piedras, mi cabeza sangraba, al mismo tiempo que mi llanto se apoderaba del lugar.Los gigantes seres, ya no estaban, todo se volvía azul, verde, blanco...
Unos robustos brazos me tomaron; yo seguía llorando, hasta que entré a un sueño profundo. Dicen que fue solamente unos segundos, pero para mí fueron horas.
Desperté cerca de las cabañas y estaba sentada. Un niño me miraba con una expresión de pánico y detrás de él había muchas caras extrañas que mareaban al fijarse en ellas. Yo no entendía lo que ocurría; sólo sentía unas manos que jugaban en mi cabeza.
Una cosa tengo clara de aquel día, que el susto, la desesperación y la angustia que se apoderaba de mí, habían roto la última tarde que disfrutaría de ese hermoso lugar.